La vida de una guerrera.

Lina Mercedes Caro Banquez es una mujer de admirar, de contextura gruesa, siempre mostrando una gran sonrisa y un espíritu inquebrantable que le ha permitido hasta ahora renacer de lo más bajo y luchar por salir adelante después de ser víctima del desplazamiento. Su clave, afirma, es transformar las debilidades en una fortaleza.
Lina, es una mujer que hoy en día se dedica a coser, con su máquina, uno de sus tesoros más preciados, ha confeccionado una cantidad de pijamas, llegando hasta el punto de crear su propio negocio, en el cual dedica la mayor parte de su tiempo, y al cual le deja sus sueños y más grandes expectativas.
A partir de este emprendimiento, Lina aspira seguir creciendo, muy alejada de su pueblo, ese del que en un septiembre de 2008 buscó salir con urgencia y necesidad, pues el grupo paramilitar que dominaba esa zona la había sentenciado a muerte.

Lina llegó a la ciudad de Bogotá en septiembre del 2008, desde Marialabaja en Cartagena, salió huyendo con únicamente lo que tenía puesto y algunas cosas de su nieta, una bebé de su hijo, que para ese momento prestaba servicio militar.
Como razón de que su nombre apareciera en la lista negra de los paramilitares, ella afirma que por ese tiempo realizó unas reclamaciones en las oficinas del Ministerio del Trabajo, gracias a un despido sin justa causa por parte de la empresa de chances donde ella se encontraba trabajando.

Así mismo, por esos momentos, Lina tuvo que afrontar otra prueba que la vida le ponía, pues con su difícil batalla se cruzaba el fallecimiento de su madre y su padrastro. Sin embargo, una de las personas a quien le debe estar con vida en este momento, es un ex paramilitar, con quien tuvo la fortuna de hablar y le pudo avisar que la iban a matar, afirma.

Después de eso, buscó asilo en el municipio de Soacha, en diferentes entidades de tienen como objetivo brindar una ayuda a las víctimas del conflicto armado, algunas de ellas le tendieron la mano, sin embargo, de muchas no recibió la atención necesaria.

La desgracia de la violencia sexual también ha estado presente dentro del sufrimiento que ha padecido Lina. Desde muy pequeña fue violada por un hermanastro, quien era mayor de edad, y para evitar inconvenientes con su madre, prefirió callar, pero hoy en día es que ha podido ver los estragos de esa terrible situación, que la hizo insegura, nerviosa, retraída, entre otras cosas de las cuales también ha buscado salir adelante.
Para sumarle más a su tragedia, Lina fue víctima de abuso sexual nuevamente, mucho tiempo después, cuando ya era madre de hijos adultos.
En el pueblo donde vivía, las mujeres vivían con el miedo de ser encontradas por hombres que andaban en camionetas buscando oportunidades para llevarlas a lugares alejados y obligarlas a tales atrocidades.

Sin embargo, la cicatriz de ese exilio forzado no ha hecho que Lina pierda el optimismo que la caracteriza. Las pequeñas sorpresas de la vida la ayudan a mantenerlo.

Comentarios